El Futuro en la Educación en Honduras

Fuente: El Heraldo


Para ver el futuro es necesario revisar el pasado y enfocarnos en el presente de la Educación en Honduras, y esto no pinta nada bien. Si bien en el pasado se luchaba por reducir el analfabetismo y preparar los primeros profesionales creados en el propio país. Hoy en día, además de enfrentarse al enemigo de siempre, luchan contra otros problemas serios: el analfabetismo funcional que deja por fuera elementos importantes en el desarrollo del ciudadano como ser la educación financiera, tecnológica y manejo otros idiomas y la creación de una brecha dos entornos cada vez más distanciados: la educación pública y la privada. Mientras que la primera se critica por su disminuida calidad y decadente infraestructura, la segunda se distribuye en múltiples ofertas que van desde la más baja calidad por el puro lucro hasta ofertas novedosas y hasta cierto punto experimentales.

Hoy, es un privilegio más que un derecho la educación. Para 2019 [1], dentro de la Población Económicamente Activa el 51% ha cursado hasta la educación Primaria, el 28% hasta la Secundaria y solamente el 11% hasta el nivel Superior. Y con los acontecimientos actuales donde la conectividad por medio de Internet hace cada vez más lejano el acceso a la educación en Honduras para aquellos que luchan con las necesidades básicas.

El futuro es un escenario oscuro. Es necesario un cambio desde los cimientos del Estado para proveer del lado de la Educación Pública una respuesta acorde a las necesidades de la población que no puede pagarse la Educación Privada la cual en muchos casos sigue siendo una mala opción. La infraestructura misma está en situación de calamidad en muchos centros educativos de todos los niveles; por ejemplo, en estos momentos son albergues permanentes en varios sitios del país y no hay un plan de cómo reacondicionar estos centros a su objetivo original. 

Los recursos humanos deben ser revitalizados, ya que se dejan a la deriva y solo son noticia cuando solicitan sus derechos. Es sabido que aquellos países que logran destacar en la cima de los indicadores educativos son aquellos que toman en serio a sus docentes dándoles las facilidades para que puedan proveer un correcto servicio, incluso colocándolos como ciudadanos de primer orden de importancia. 

Los aspectos educativos deben ser actualizados conforme a las necesidades reales del país. Mientras los centros experimentales y aquellos que tienen a su cargo a ciudadanos pudientes (si es que no están estudiando en el extranjero) mejoran cada año la forma de transmitir el conocimiento muchas instituciones públicas siguen con los esquemas de hace 20 años o más. El ciudadano que no puede pagar por estos servicios queda relegado, a merced de un servicio de segunda clase dominado por la sola memorización de hechos que no tienen más relevancia que de cultura general o por llenar un requisito dentro de un pensum

Las herramientas que potencien estos aspectos deben ser proporcionados. Por ejemplo, el acceso a Internet se ha tornado de una curiosidad a una necesidad de primer nivel para la educación. En el futuro es posible que el que no pueda acceder a los servicios en línea sean descartados de ciertas labores tal como pasa con aquellas personas que no saben leer hoy en día.

Considero que hay esperanzas pero solo si hay una verdadera transformación en el país. Los líderes en Honduras deben reforzar esta problemática; si bien es sabido no ponen importancia en ello pues son ellos los beneficiarios de este caos, al proveer los servicios privados (una lenta privatización).

Referencia

[1] https://www.bch.hn/download/honduras_en_cifras/hencifras2017_2019.pdf


Comentarios

Publicar un comentario